Excelente recuento del día en el que a los gabachos les patearon las nalgas un montonal de somalíes.
El costo fue alto para la población civil y la milicia somalí, pero queda demostrado (de nuevo) que la maquinaria militar estadounidense depende muchísimo de sus avances tecnológicos.
Sin esos avances, en la refriega del fuego, son sólo un puñado de niños buscando la teta de mamá.
Es marcado el desprecio (en este conflicto y en cualquier otro en el que han participado) de los estadounidenses hacia la vida ajena.
La retórica no baja de (referiendose a sus contrarios) "they are animals" y "shoot them" (milicia y civiles indistintamente).
Y antes de pensar que la caída de los Black Hawk es una tragedia. Sólo es necesario recordar que en Somalia como en cualquier conflicto que E.U. intervenga los extranjeros SIEMPRE son ellos, no la población del lugar.
Black Hawk Down escrita por Mark Bowden es una magnífica crónica. Pero la tendencia de Mark es obvia. Él cree que la maquinaria militar estadounidense (y los estadounidenses per se) siempre son la víctima y el héroe.
No olvidemos que las intervenciones militares de E.U. ocurren todo el tiempo bajo cualquier pretexto.
Black Hawk Down escrita por Mark Bowden para Grove Press. New York.

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