
La evidente e incómoda adicción de Brandon (Fassbender) podría ser el tema central de Shame. Obvia y básica. Especular con lo obvio es tarea de todos los días.
Pero Shame es un pozo sin fin.
El detonante emerge con la llegada de la hermana menor de Brandon. La aparente adicción toma un derrotero difícil y complicado. El derrotero muestra sutilmente el tamaño del infierno de ambos.
Shame es un hueso duro de roer. Pero no evidente. Lo que no se entiende y lo que no se ve pero se intuye muestran un camino complejo, áspero e inconfesable. El costo de ello es alto. Y la redención puede o no llegar.
Shame de Steve McQueen podrías ser la prima lejana de Chinatown de Polanski
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