
No les bastó con robarse los derechos del personaje, de la distribución y de la franquicia.
Timo Vorensuola (director) y Sean Michael Argo (escritor) entregan en Jeepers Creepers: Reborn una caricatura de película.
El mero pretexto es la criatura. Lo demás es una broma de mal gusto. Las actuaciones sobre todo. Lo acartonado, los "efectos especiales" y lo horrendo de la puesta es lo de menos. El chiste era robarse al personaje y evidentemente lo logran pero el resultado es una basura marca diablo.
Lo habitual cuando cierto personaje o franquicia alcanza un poco de éxito.
Evítela a toda costa.
Producida por Orwo Studios y Black Hangar Studios para Screen Media Films
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