
El libro siempre es mejor que la película. Eso todos los sabemos. Con The Bourne Identity la premisa permanece.
Y siendo justo con la adaptación del libro al cine habría que contextualizar un poco. La versión impresa de Bourne sale en 1980. La película protagonizada por Matt Damon ve la luz en 2002.
22 años separan ambas cosas. Y por contexto, en 22 años suceden muchas cosas. Poco relevante podría haber sido en el 2002 retomar en el cine un tema que en los 70´s era motivo de preocupación internacional: Carlos El Chacal.
Y dejando de fuera el tema central del libro, la adaptación de Bourne Identity en cine se separa de inmediato del argumento de Robert Ludlum. 5 minutos en pantalla y la historia se va enteramente hacia una aventura ala James Bond pero con el nombre Jason en ella. La adaptación al cine se vuelve una película de acción más.
Totalmente olvidable.
Caso contrario ocurre con el libro. Robert Ludlum entrega una de las mejores novelas de espionaje, intriga y acción del género.
Amnesia, terrorismo, contraespionaje e intriga. Tremendo cóctel que Ludlum desgrana de manera magistral a lo largo de las 535 páginas del libro.
Olvídese de las versiones de Bourne en cine y consiga los 3 libros de la trilogía escritos por Robert.
Aunado a ello será necesario, a su vez, ahondar un poco más en la historia universal del mundo. Pero es ahí donde está la riqueza ¿no? sino de qué otra forma podría uno conocer más de las cosas y sucesos a su alrededor.
Sin contexto todo se vuelve intrascendente e inútil.
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